Trabajadores de autoescuelas de Catalunya temen los contagios de coronavirus entre alumnos, profesores y examinadores con la vuelta de la actividad porque ven falta de medidas de seguridad en el sector, por lo que piden a los clientes informarse al escoger empresa.

El presidente de la Assemblea de Treballadors Assalariats d’Autoescoles de Catalunya (ATAAC), Josep Maria Marín, explica que no quieren que la precariedad laboral que consideran que les caracteriza «se convierta ahora en precariedad sanitaria».

En Catalunya hay unas 900 autoescuelas federadas, la mayoría de las cuales están en la provincia de Barcelona (más de 600), seguida por Tarragona, Girona y Lleida, según ATAAC.

Las autoescuelas reabrieron en la fase 2 de la desescalada y se reactivaron los exámenes teóricos y prácticos, ante lo que Marín avisa de que en muchos casos se hizo con poca información de cómo hacerlo, sin evaluar riesgos y «solo con mascarillas», mientras que en un coche es imposible mantener la distancia de seguridad.

ATAAC

Marín dice que a muchos profesores se les hace trabajar pese a tener ERTEs, y que hay autoescuelas que presionan para que vuelvan pero a media jornada, para pagar la mitad del sueldo –el resto esperan que se cubra con la prestación de paro– y luego les hacen trabajar todo el día: «Muchos no podían decir que no porque aún no habían cobrado los ERTEs».

Pide que la autoescuela limpie los vehículos o dé el material, la información y el tiempo a sus trabajadores si lo deben hacer ellos; que den equipos de protección individual (EPI) y gel a trabajadores y alumnos; regular las pausas entre clases para limpiar y ventilar los coches, además de estudiar la opción de colocar mamparas.

Marín señala que el modelo de las autoescuelas se basa en «una formación de bajo coste, la precariedad laboral y el fraude general, con muchos de sus trabajadores como falsos autónomos»: sostiene que los profesores tienen contratos de media jornada, cuando trabajan 12 horas, y cobrando de 4 a 8 euros por clase.