«Sé que por lo menos tardaré un mes en poder ir a examen, es un parón para mí, porque tenía muchas ganas de sacarme el carnet y poder conducir, pero ahora deberé tener paciencia», explica Joan Suazo, reusense de 18 años, una de las 2.500 personas en la provincia que iban a examinarse en este mes y parte del siguiente del práctico.

Su ansiada prueba se programará más allá del 11 de abril, siguiente límite para un confinamiento general que puede prolongarse más allá si es necesario. Joan, que aprobó el teórico en octubre y ahora acumulaba 20 horas de prácticas, iba a acudir a examen la semana en la que se suspendieron las clases y empezaron las cancelaciones. «Me puse enfermo y no pude ir, iba a ir a la siguiente, pero ya estaba todo suspendido. Algo así te trastoca los planes. Además, en este tiempo perderé la práctica y supongo que tendré que hacer alguna hora más después para ir bien preparado». Alrededor de 600 alumnos tarraconenses se examinan cada semana del carnet práctico.

La emergencia sanitaria ha dejado en ‘standby’ sus proyectos inmediatos pero, además, ha tocado seriamente al sector de las autoescuelas, obligado a asumir una cascada de ERTE para poder subsistir a largo plazo, como indica Carles Oliver, el presidente provincial: «Está todo parado, claro, y nos afecta muchísimo. Es imposible que una empresa pequeña así, con entre tres y cuatro trabajadores, pueda subsistir sin un expediente temporal».

«Solo se salva algún autónomo»

Oliver calcula que el 85% de las 90 autoescuelas de la provincia tendrán que apostar por este mecanismo coyuntural. «Solo se salvarán algunos autónomos, como es mi caso, que dejan de ganar, pero tienen gastos mínimos y quizás podamos acceder a algunas ayudas», cuenta Oliver. «En este sector nunca nadie ha estado en abundancia, vamos al día a día. No estamos hablando de que haya menos ingresos sino que, directamente, no hay nada, y así no puedes seguir», explica el máximo representante tarraconense del gremio.

El ERTE es el recurso más empleado por estos negocios: los trabajadores se van al paro un tiempo estipulado y cobran la prestación que les corresponde, sin tener la empresa que asumir ese gasto. Una vez finaliza ese tiempo, los empleados vuelven a sus puestos de trabajo. Tanto el sector como los propios alumnos aceptan la situación. El presidente de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), Enrique Lorca, pidió ser «prudentes y solidarios» para frenar la expansión del virus en España. «Ahora mismo lo que impera es la salud», añadió.

Esta situación crítica llega precisamente cuando el sector estaba en un buen momento, después de largas temporadas de bloqueo debido a la falta de examinadores, lo que prolongaba la demora para enviar a los alumnos a examen. «La situación era buena, estaba funcionando todo bien, y ahora nos llega esto, parece que nunca podamos levantar la cabeza», se lamenta Oliver.

«Luego no habrá atascos»

El parón, un eslabón más de la parálisis económica generalizada, no deberá repercutir después en un atasco especial a la hora de examinar. «No creemos que luego suframos un atasco, porque no se avanza. Es decir, no examinamos pero tampoco se hacen horas de prácticas, por lo que cuando volvamos todo el mundo estará en la misma situación, es como una película que se pausa». Tampoco se realizan, claro está, las pruebas teóricas pero sí se mantiene la formación a distancia para todo alumno interesado. «Hemos enviado enlaces a cada autoescuela para que los alumnos puedan entrar y acceder a clases teóricas y continuar formándose», narra Oliver. Eso, junto a los tests que pueden ir haciendo, permite, en la medida de lo posible, mantener el pulso de la preparación para presentarse a las pruebas cuando acabe el confinamiento general de la población.

Las iniciativas al respecto son variadas. Así, las autoescuelas del del Reial Automòbil Club de Catalunya (Racc) ofrecen clases de teórica gratuita a través de Instagram, según anunció el club e conductores, tanto a los propios alumnos como a los que no lo sean, para seguir con el aprendizaje.