El estado de alarma por el avance del coronavirus paralizó cualquier tipo de actividad, tanto social, económica y administrativa. Todos los procesos oficiales quedaron suspendidos hasta nueva orden con plazos y vigencias que caducaban mientras los usuarios no podían acudir a las oficinas establecidas. Al Gobierno le tocó establecer una serie de calendarios y conceder moratorias para que ciertos permisos no quedaran caducados. Pasó con la ITV, y sus nuevas fechas definitivas para pasarla, y ocurre lo mismo con el carné de conducir. Cinco millones de coches se quedaron sin pasar la ITV durante el estado de alarma y también se cuentan por varios millones los conductores que deberían haber renovado su permiso de conducir entre el 14 de marzo y el 31 de mayo. De esta forma, el Gobierno estableció que todos los afectados tienen de tiempo hasta el 21 de agosto para renovar su carné de conducir y si no lo hacen se exponen a una multa de 200 euros.

La propia DGT establecía un plazo de 60 días tras el fin del estado de alarma para que los conductores con el carné, teóricamente, caducado, pudieran acudir a un centro médico homologado y proceder así a su renovación. Durante este periodo de ‘gracia’, la DGT ha recordado de forma puntual que el plazo sigue corriendo, que los conductores afectados deben renovar su carné y que no es necesario acudir a una jefatura provincial.

Saltarse el confinamiento en la «nueva normalidad» puede costar una multa de hasta 600 euros

Hay que tener en cuenta que la Dirección General de Tráfico dispone de una serie de centros médicos que sirven como lugar al que acudir y proceder a la renovación del carné de conducir superando las pertinentes pruebas médicas de visión y reflejos. En estos centros se abona la tasa administrativa indicada y ellos se encargan directamente de aportar a Tráfico toda la documentación necesaria para que el nuevo carné de conducir llegue mediante envío postal a la dirección que tiene el conductor registrada en los ficheros de la DGT en una plazo inferior a los tres meses. Entre la aprobación del test médico y la llegada del carné físico, el centro médico facilita un documento oficial de Tráfico con el que se permite la conducción por todo el territorio nacional.

Si un conductor afectado no acude antes del 21 de agosto a un centro médico se expone a una multa de 200 euros, sin retirada de puntos, si un agente policial o guardia civil advirtiera la situación irregular. A partir de esa fecha, el conductor pasaría a tener un permiso caducado.