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Las autoescuelas defienden las clases presenciales con víctimas de accidentes para sacar el carnet

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) defiende la obligariedad de que los aspirantes al carnet de conducir asistan a clases presenciales de concienciación y sensibilización con víctimas de accidentes de tráfico. Rubén Castro, miembro de la Junta Directiva de la CNAE, destaca que la medida propuesta desde la Dirección General de Tráfico (DGT) serviría para «formar en aptitudes y sensibilizar a un conductor sobre los factores de riesgo», además de darle a conocer las conscuencias que tienen los accidentes, porque «la gente ni se imagina como pueden influir en tu propia vida, en la de los demás o en tu entorno familiar».

-Las elecciones generales parece que marcan la continuidad de las políticas diseñadas por la actual DGT. 

-El equipo de la DGT lleva un tiempo trabajando, conocemos su hoja de ruta y estamos bastante de acuerdo con ella, tanto desde el punto de vista de la formación, como de la necesidad de retocar el Reglamento de Autoescuelas, o de la ampliación de la plantilla de examinadores, que es un problema que genera situaciones en distintas provincias de España que tenemos que ir salvando.

-Dentro de la formación, Tráfico propone la obligatoriedad de asistir a clases de sensibilización de unas ocho horas de duración en las que participen víctimas de accidentes.

-Creemos muy importante la sensibilización y concienciación en determinados factores de riesgo que están provocando la gran mayoría de los accidentes de tráfico en España. Esa formación es importante que se haga presencial. No es una formación obligatoria al uso, porque es formar en aptitudes y sensibilizar a un conductor sobre los factores de riesgo. Por ello estamos de acuerdo con la línea que plantea la DGT y la apoyamos sin ninguna duda.

-¿Que aporta a un alumno el testimonio de las víctimas de accidentes de tráfico?

-Con la experiencia en la reeducación de los conductores infractores hemos visto que los agentes que participan en esa formación y que tienen el mayor porcentaje de beneplacito por parte de los asistentes son el profesor de formación vial y la víctima que acude a plantear su experiencia. Es una función realmente importante la que hacen, concienciando sobre muchos aspectos que la gente no se imagina hasta que ocurre el accidente y que pueden influir en tu propia vida, en la de los demás y en tu entorno familiar.

-¿Es acertada que esas clases presenciales tengan una duración de ocho horas?

-El 80% de los países europeos realizan formación presencial regulada para la obtención del permiso con una duración de entre 20 y 25 sesiones o clases. Sin embargo, lo que la DGT plantea poner en marcha no va más allá de ocho horas, lo que no suponen ni el 10% de la formación total. Lo que plantea la dirección general y apoya la CNAE no es ningún caso es un despropósito ni desmadrado.

-¿Consideran positivo la reciente circular de la DGT que autoriza a utilizar en los exámenes los llamados sistemas de ayuda avanzada a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés)?

-Las autoescuelas debemos ser la punta de lanza que explique al ciudadano las mejoras que tienen los vehículos y los inconvenientes que tiene no conocerlas. Apoyamos que se puedan utilizar en los exámenes las ayudas a la conducción. Los aspirantes se van a encontrar en el mercado del automóvil con que prácticamente todos los vehículos tiene ayudas, en mayor o menor grado.

-¿Es posible en España la conducción autónoma?

-En España se puede hablar de un nivel dos o tres de automatismo, pero para llegar a un nivel cinco de un vehículo autónomo nos quedan muchos años. Desde las entidades que trabajamos en seguridad vial hacemos mucho incapié en la formación en las ayudas a la conducción y automatización de los vehículos. La CNAE va a crear un observatorio sobre este tema.

-¿Podría ser una realidad la conducción acompañada en España -menores de 18 años que obtienen el permiso, pero solo pueden ponerse al volante con un conductor experimentado al lado-?

En varios países se permite la conducción acompañada, lo que requiere mucho conocimiento por parte del acompañante y del alumno. Hay muchos modelos, como el alemán, donde el alumno tiene que pasar previamente por una escuela de conducción y cuando alcanza un nivel mínimo para ponerse en conducción acompañada lo hace. La persona que acompaña a ese novel tiene que reunir unas conduciones concretas, porque no podemos colocar a un acompañante infractor. Habría mucho de qué hablar y en los países donde se ha planteado se ha ido dejando.

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