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La DGT quiere convertir a España en el primer País 30

La DGT ya tiene a punto para su aprobación una norma que restringirá la velocidad en las vías urbanas. Concretamente, el Reglamento de Circulación limitará a 30 kilómetros/hora la velocidad máxima en las vías de un carril por sentido. Una medida que convertiría a España en el primer ‘País 30’.

Muchas ciudades han establecido ya un límite de 30 kilómetros/hora en algunas de sus calles. Barcelona y Madrid son un ejemplo, pero también Valencia prepara una normativa sobre ello que puede hacer que más del 60% de sus calles sean de 20 kilómetros/hora. En España hay 15 ciudades que ya adoptar la Zona 30, mientras que en Europa el número supera las 1000, entre ellas prácticamente todas las capitales.

En realidad, la normativa dice mucho más eso y refleja un cambio de filosofía. La Zona 30 no serán una excepción a la norma general que limita la velocidad máxima en vías urbanas a 50 kilómetros/hora, sino que serán la norma general a la que los ayuntamientos podrán introducir excepciones para circular a 50 kilómetros/hora en calles de más de un carril en cada sentido y considerados de gran fujo; según diversos estudios el 80% del tráfico urbano se efectúa en un 20% de la red viaria. Esta por vez si los carriles Bus-Taxi contabilizan con segundo carril o no entrar en el cómputo. En otras palabras, lo que era excepción convierte lo que ahora es ahora norma, en excepción. Y además no es un tema local, de cada ayuntamiento, sino de orden nacional.

Es una normativa que la DGT quisiera aprobar cuanto antes pero que obviamente va a depender de las próximas elecciones.

Las razones de esta medida son muchas. Desde razones de seguridad a medioambientales, así como de convivencia.

Entre las primeras podemos señalar que esta velocidad más reducida permitirá que la calzada confraternicen automóviles y motocicletas con los nuevos modelos de viabilidad -bicicletas, bicicletas asistidas, patinetes eléctricos, etc- en esas calles donde es imposible que gocen de un carril segregado. Por otra parte, se consigue que los vehículos alternativos no circulen por las aceras, liberándoles para exclusivo uso y disfrute de los peatones.

También se cita que a 30 kilómetros/hora la distancia de frenado es de sólo 14 metros, mientras que a 50 kilómetros/hora supera los 30 metros… aunque estos datos parten del supuesto que a una velocidad u otra, el conductor tendrá siempre la máxima atención puesta en la circulación, en conducir, el las circunstancias del tráfico, y no dispersará un atención. Pero, en cualquier caso, las consecuencias de un accidente a 30 kilómetros/hora es notablemente inferior a las de un accidente a 50 kilómetros/hora.

Desde el punto medioambiental hay dos características importantes: unas emisiones inferiores y también un inferior nivel acústico. En este sentido la DGT afirma que en Berlín las emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas han descendido un 30% en las áreas donde se circula a 30 kilómetros/hora.

Los responsables de tráfico señalan que ello ayudará incluso a una circulación más fluida, con menos parones, al poder circular todo tipo de vehículos prácticamente a la misma velocidad… aunque esto es relativo ante los problemas que la distribución urbana está generando. Pero éste es otro tema.

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