Las autoescuelas digitales se plantan ante la Dirección General de Tráfico y comenzarán a implementarse por el territorio español sin abrir locales físicos. En España la batalla por la educación vial digital la lidera la autoescuela Onroad, filial del grupo francés Ornikar, que ya se ha hecho con el 30% de la cuota de mercado en su país de origen y lleva funcionando en territorio español desde 2018. Esta semana la mercantil anunció su intención de comenzar la enseñanza online en todo el país y ampliar su red de clases teóricas y prácticas al considerar que la norma que obliga a la presencialidad, presente en el reglamento de autoescuelas, está derogada y que la situación sanitaria derivada de la COVID-19 hace necesario avanzar en la digitalización.

La empresa se apoya en un informe del el exsubsecretario de Estado de Economia con Luis de Guindos, Miguel Temboury, que concluye que la obligatoriedad de tener un local físico para las autoescuelas está derogada por una normativa posterior, un real decreto aprobado en 2010 que considera innecesarios algunos requisitos de negocio por el uso extendido de nuevas tecnologías. Concretamente, el decreto citado expone en su preámbulo que la intención es “impulsar la mejora de la regulación del sector servicios, suprimiendo barreras y reduciendo las trabas que restringen injustificadamente el acceso a estas actividades y su ejercicio, además de impulsar la modernización de las Administraciones públicas para responder a las necesidades tanto de las empresas como de los consumidores». Además, recuerdan que el pasado diciembre la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia tumbó la pretensión de Tráfico de obligar a los alumnos de autoescuelas a asistir a 8 horas de clases presenciales teóricas al considerar que favorece a las autoescuelas tradicionales frente a los modelos de formación online y por tanto resulta discriminatorio.

La pasada semana el responsable de Onroad, Miguel González-Gallarza, acudió a la capital valenciana, donde tienen un centenar de alumnos y busca profesores que impartan las clases prácticas. Las academias que conforman la Plataforma de Autoescuelas Digitales creen que la administración de tráfico está obsoleta y retrasa considerablemente las fechas de exámenes, una cuestión que se ha agravado con la COVID-19, que obliga a bajar la ratio de alumnos que pueden examinarse en una misma aula y limita los exámenes prácticos a una persona por examinador y vehículo. El tapón, estiman, está cercano a los 300.000 alumnos a la espera de examinarse en todo el Estado español, que no sólo implican un retraso en los alumnos, sino una falta de ingresos para las pymes: «no podrán aguantarlo, viven de los exámenes», expresa.

La autoescuela reclama una digitalización de la administración de la DGT que lleve a un proceso «claro y transparente», un plan «meditado, consensuado con los usuarios y con las autoescuelas». «La consolidación de la Administración electrónica, que ha impuesto una obligación de relacionarse electrónicamente con ella, hace innecesaria la existencia de locales para la realización de cualquier trámite administrativo como eje central del funcionamiento electrónico del sector público», insisten los responsables de la empresa.

Modelo educativo y de negocio

Debido a la pandemia, la autoescuela ha triplicado sus matrículas este año, dado que el carnet de conducir continua siendo requisito para muchos empleos. La estrategia de negocio es clara: al reducir la presencialidad y los gastos de gestión, reducen los costes y lo trasladan al precio de la matrícula para sus alumnos. Se promocionan como un 40% más baratas que sus competidores, las autoescuelas físicas. «Un joven no puede pagar 1.500 euros por el carnet», explica su responsable.

Los contenidos online resultan más cómodos para los alumnos y, durante el confinamiento, han sido la única opción de aprendizaje. La autoescuela utiliza un sistema similar al de las apps de aprendizaje de idiomas, en el que el usuario selecciona su nivel y va haciendo ejercicios. «Nos desmarcamos del modelo tradicional y del primer modelo digital de tests en masa», expresa González-Gallarza. Los alumnos pueden contactar con los profesores responsables del seguimiento pedagógico para resolver dudas como si se tratase de una tutoría. Una vez superado el examen teórico, los usuarios pueden reservar las clases prácticas de un modo similar al que se usa en los gimnasios, seleccionando fecha y hora y reservando en la aplicación, en función de la disponibilidad de los profesores. Por el momento, los profesores son autónomos y la autoescuela actúa como plataforma de demanda, una figura cuestionada por Trabajo en algunas empresas, aunque la autoescuela insiste en que, con la legislación vigente, es el mejor modelo frente a la economía sumergida del sector tradicional. Por ello piden una modificación de la legislación de autónomos que incluya «más cotizaciones y más protección social» de los trabajadores, que en la crisis del COVID-19 se han mostrado especialmente vulnerables.